A second escape (priv)

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Mensaje por Hina~ el Lun Mayo 21, 2012 2:04 am


Un día especial, si eso era. Me había levantado temprano por que supuestamente aquella noche se había preparado un gran show por parte de uno de mis compañeros de mayor rango que yo. Había muchos empresarios invitados y planes para una decoración especial. Lindos vestuarios eran ofrecidos a los de menor rango; claro con un propósito, el de facilitar que los clientes te tocaran o eligieran. Sinceramente yo no tenía ganas de estar aquella noche en el moulin y a pesar de que ya había sido regañado una vez por escaparme tal vez aquel día tendría la suerte de hacerlo nuevamente.
Había sido llamado para ayudar con la decoración de aquel día y sin más tuve que acceder. Tome un baño rápido, escogí para la tarde un atuendo que constaba de una falda en color azul, una blusa blanca muy bonita que se abotonaba por el frente y la cual debía ir bien fajada. Unas medias de las cuales me encargue de fijarme que estuvieran correctamente acomodados los moños que llevaban y unos zapatos en color azul mucho más claros que la falda.
Salí de mi habitación encaminado al cabaret primer lugar donde había que ayudar a decorar y demás, de allí logre escabullirme hasta el restaurante donde también estuve un rato ayudando en lo que podía y finalmente me dirigí hasta el Lobby. Puse un par de arreglos florales, observe a los demás chicos sobre sillas o X cosa acomodando adornos en las paredes. Hasta que finalmente como a eso de las 6 llego el pedido que había estado esperando. Un par de cosas para montar un pequeño arco en el escenario y demás. Obviamente los hombres que cuidaban la entrada tuvieron que ayudar un poco debido a la falta de personal y gracias ello, la entrada estaba completamente libre y sin vigilancia.
Me apresure a salir por la misma sin mirar atrás, imaginando que nadie me había visto, esta vez no tenía ni idea de a donde iría, solo caminaba dando pequeños e infantiles brinquitos hasta que finalmente llegue hasta una calle que en si estaba abarcada por un enorme edificio. El lugar no estaba muy lejos del cabaret pero la verdad no sabía a ciencia cierta que era. Algunas personas salían y otro tanto entraba, eso me causo curiosidad. Sin embargo pensé que podría ir a conocer algún otro lugar más abierto ya que aquella construcción solo me traía un pensamiento y era: encierro.
Me planteaba seguir caminando un par de calles más haber que encontraba pero para mi mala suerte el clima tenía otros planes para mí. En breves instantes las nubes habían cubierto el cielo y una ligera llovizna empezaba a caer. Ya que yo no llevaba ni suéter ni nada con que cubrirme me dispuse a entrar a aquel edificio, el cual una vez que estuve dentro reconocí como una biblioteca. Pensé que no era tan malo pasar un rato entre libros igual tal vez encontraba algún buen libro para leer y luego cuando la lluvia pasara pues me iba a seguir paseándome entre las calles descuidadamente.
Quería un poco de lo que las personas llamaban privacidad, por lo que subí a la primer piso de la enorme biblioteca y me fui hasta la última estantería, donde encontré una mesa perfectamente escondida. Había rastros de que alguien ya había estado allí puesto que en una de las esquinas de la mesa había apilados más o menos entre 12 o 13 libros. No les di la importancia que debí puesto que al instante me puse a buscar en la estantería frente a la mesa, un libro que me pudiera llamar la atención. Procure no desordenar ningún libro por lo que solo buscaba un titulo atrayente hasta que de repente un pequeño ruido de quien sabe qué cosa me hizo dar un par de pasos hacia atrás desconcertado razón por la cual choque con la mesa y tire los libros que estaban perfectamente apilados en la esquina de la misma.
Me encogí por el estruendo que hicieron los libros al chocar con el suelo y seguido de ello me resigne agacharme para recoger todos los libros que ahora estaban esparcidos. Tuve que ponerme en cuatro debido a que había algunos libros que se habían ido debajo de la mesa y justo estaba entretenido en recogerlos todos cuando el sonido de unos pasos me asusto pues creí que iban a regañarme por aquella torpeza. El temor hizo que olvidara que estaba debajo de la mesa y al tratar de levantarme de golpe me pegue en la cabeza con la misma. Solté un pequeño quejido y solté los libros que llevaba en la mano para sobar mi cabeza mientras decía.
-rayos… eso… mi dolió…-
Sentí un par de lagrimas empapar mis ojos pero al instante empecé a parpadear para disiparlas, dándome unos cuantos minutos para recuperarme de tan tremendo golpe.
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Lun Mayo 21, 2012 6:36 am

Ese día debía levantarme aun mas temprano de lo normal, la razón era simple, dentro del cabaret se había encargado la organización de un evento bastante especial, lleno de empresarios y demás, solo gente de buena posición social eso claro era obvio, ya que se trataba de una fiesta de cumpleaños de un gobernador Francés.
Desperté a muy buena hora, pero no por ello me tome mi tiempo para las cosas, tome un rápido baño y me prepare con un
atuendo adecuado para la ocasión. Salí rápido de casa y no me tomo más que 20 minutos llegar al Moulin y desde que puse un pie en el lugar todo se trato de asignar tareas a los empleados, organizar los vestuarios, supervisar la decoración, la comida, la bebida, las mesas… en fin ciertamente la mayor parte de la mañana fue bastante ajetreada. A pesar de no tener el suficiente personal para ello, contaba con varios empleados que ayudarían con la decoración entre ellos, sobre todo ellos, los empleados de latón.
Había un total de 18 empleados de ese rango tenia a 10 en el cabaret que era donde se daría el espectáculo principal por eso era mas cuidado en cuestión de personas, 5 en bar organizando las bebidas y finalmente a 3 en la decoración de la entrada, lugar donde estaba yo organizando ciertos papeles aunque de momento mi presencia era lo que menos notaban los empleados, les tenia bien ocupados en sus labores, labores que a pesar de estar concentrado en una cosa, estaba muy al pendiente de lo que hacían. Por ello fue que al levantar la vista para cuidar lo que hacían me di cuenta de que solo había dos de los empleados de latón, de hecho me di cuenta de inmediato quien era el que faltaba; un pequeño con el que anteriormente habíamos tenido un problema.
Di un vistazo rápido al lugar y justamente alcance a ver como su pequeña figura salía del lugar. Quizá en otro día lo hubiera dejado pasar y hubiera simplemente enviando a uno del personal de seguridad para traerle de vuelta, pero no era la primera vez y a pesar de estar calmado no contaba con la paciencia para dejar pasar por algo su falta que para colmo la había cometido en mi cara. Sin tardarme mas, deje todo a cargo de dos empleados de mi entera confianza después de todo no faltaba mucho por terminar, pero solo faltaban 4 horas para el inicio de aquel evento así que me encargaría de traer de nuevo a aquel empleado con su merecida reprimenda.
Salí rápidamente del casino para así evitar el perderle de vista para mi fortuna apenas si había avanzado hacia la mitad de la calle así que con un paso calmado para que tuviera esa ventaja empecé a seguirle, además de que la distancia y su distracción para ir al lugar, fuera el que fuese donde planeaba ir, me ayudaba a que no se percatara de mi presencia. El clima empezaba a hacer fresco y una brisa húmeda choco con mi rostro alertándome de que comenzaría a llover y quizá eso sería provechoso ya que no le daría oportunidad de llegar muy lejos. Justamente fue en una biblioteca cercana al Moulin en donde decidió esconderse, si bien, el lugar era enorme pero no era tan problemático el perderle de vista.
Entre a aquella biblioteca minutos después de él y basto con preguntarle al bibliotecario de la recepción, dándole señas del chico para que me dijera en que dirección se había ido. Avance por el camino indicado lentamente cuidando y observando a mi alrededor para estar pendiente de cuando él apareciera, pero como mandado a hacer un fuerte sonido atrajo mi atención. Fui directamente al lugar de donde provenía aquel ruido y lo primero en lo que mi vista se poso fue en esa falda de color azul que se movía bajo la mesa. Justamente ahí estaba el pequeño prófugo. Avance a pasos lentos y en el pequeño trayecto que había desde donde yo estaba a aquella mesa donde él estaba agachado el seco sonido del golpe de su cabeza con la mesa resonó en el lugar. Tuve que contener una carcajada por aquello pero de igual manera aproveche su distracción para acércame rápidamente y colocarme en cuclillas a sus espaldas y velozmente lleve uno de mis brazos a rodear su cintura mientras que la mano del otro iba directamente a su mentón el cual si, tome con algo de fuerza, la suficiente para mantenerle quieto.
-Tú no aprendes verdad bonito…-
Dije como una afirmación no como una interrogante y en un tono bastante adusto.
-¿Qué es lo que estas buscando? Que sea yo el que te castigue? Porque si la vez pasada solo fue un regaño… esta vez no lo dejare pasar si no me das una buena excusa por haber huido de tus responsabilidades…-
Usando aquel mismo tono, hable sin dejar aquel agarre, al contrario, tras cada una de mis palabras apretaba mas mi brazo en su cintura y mis dedos se clavaban con un poco mas de fuerza en su rostro, además de que hablaba casi sobre su oreja, permitiendo que mi respiración chocase con esa zona.

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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Lun Mayo 21, 2012 7:26 am

Estaba entretenido sobando mi cabeza por culpa de aquel golpe cuando de repente sentí como mi corazón se aceleraba justo en el momento en el que un brazo ajeno a mi rodeaba mi cintura. Un tanto alarmado iba a voltearme sin embargo una mano colocándose bajo mi mentón y sosteniendo mi rostro con considerable fuerza me lo impidió.
Trate de removerme un poco pero al ver que mis intentos por liberarme de aquellos agarres eran poco exitosos, simplemente me quede quieto aunque más que nada tras oír aquella severa voz hablándome no necesite de quedarme quieto por iniciativa propia si no que con solo reconocer de quien era aquella voz, mi cuerpo se quedo completamente petrificado.
Escuche cada una de sus siguientes palabras como si con cada una de ellas me hiciera caer profundamente en un abismo de temor ya que cualquiera podría cacharme en plena travesura pero jamás hubiese esperado que uno de los dueños lo hiciera. De forma distraída repetí mas para mi mismo que para Ryo sama.
-Cas…castigarme…-
La voz me había temblado un poco además de que no podía hablar en un tono muy alto debido al lugar donde estábamos aunque dado mi estado, mi voz era bastante baja y temblorosa. Mi cuerpo se estremeció notablemente tras sentir el cálido aliento del pelinegro al chocar contra mi oído mientras me hablaba y todos esos escalofríos que un simple susurro causaba a mi cuerpo corrian libremente por todo el camino de mi columna vertebral.
Si, yo era una persona que sabía de temor, de pena, de respeto y todas esas cosas pero al igual que sabía de esas cosas también conocía perfectamente otra que se llamaba… infantilidad. Esta era la responsable de que me tomara gran parte de mis responsabilidades como un juego y también era causante de que algunas veces me olvidara de todos las anteriores sensaciones que reprimían a los humanos de expresarse.
Sí, yo había sentido temor pero en aquel instante las respuestas a sus peguntas solo me venían a la cabeza como infantiles escusas; las cuales no me guarde. Levante mis dos manos dejando que parte de mi peso se sostuviera solo en mis piernas y la mano que rodeaba mi cintura y lleve mis manos a tomar la de Ryo sama que estaba sobre mi mentón. Tire fuertemente de la misma para conseguir zafarme de su agarre y como pude me medio voltee aun sin poder deshacerme del agarre en mi cintura. Fije mi mirada en el rostro de mi jefe sin embargo evite el mirarle directamente a los ojos, cuidando en ningún momento desafiarle con la mirada. Dude unos segundos mis respuestas y finalmente termine diciendo casi en un susurro.
-No yo... nu quiero que… me castigue… pero…pero…-
Seguía buscando algo con que justificarme pero era difícil el simplemente decirle que no había querido trabajar aquella noche y sobre todo si yo pertenecía a ese cabaret estaba obligado pero igual lo estuviera o no yo no sentía ese fuerte compromiso con cumplir todos los días en ese lugar dejándome toquetear por cualquiera.
-Bueno yo… uhmm pues nu… nu tengo una… buena… razón…-
Dije aun con este claro temblor en mi voz mientras me encogía como si buscara hacerme tan chiquito como pudiera hasta llegar al grado de desaparecer; cosa que no iba a pasar.
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Lun Mayo 21, 2012 8:01 am

A pesar del duro semblante que mantenía en mi rostro al sostenerle, una ligera risa estuvo apunto de escapar de mis labios al sentir el claro temblor de su cuerpo en mis brazos y daba por hecho que no era por lo repentino del agarre si no por parte de quien provenía. Esperaba la respuesta que había ordenado y no era totalmente paciente con ella, ya que tras cada segundo que pasaba y tardaba en contestar, apretaba tanto mi brazo en su cintura como mis dedos en su rostro; aunque el agarre de este no duro mucho ya que no pensé ni previne lo siguiente que haría y sus pequeñas manos se encargaron de retirar la mía que sostenía su rostro.
Un marcado mohín apareció en mi rostro y justo iba a llevar de nueva cuenta mi mano a su rostro cuando el movimiento de su cuerpo me distrajo de hacerlo. Sin soltar su cintura ahora su cuerpo estaba delante del mío y ante aquello de inmediato lleve la dureza de mi mirada a la suya que evitaba a toda costa el fijarse sobre esta. Negué varias veces con la cabeza tras escucharle y un prolongado suspiro de inconformidad y molestia abandono mis labios.
-Antes que nada…-
Dije y lleve la mano que anteriormente tenía en su rostro nuevamente a este y con aun mas fuerza que antes lo ladee con brusquedad para colocarlo delante del propio, obligándole a verme a los ojos.
-Cuando te dirijas a mi, hazlo mirándome a los ojos…-
Dije con dureza y de la misma manera clave la mirada ahora en la suya mientras presionaba sus mejillas con las yemas de mis dedos. Obviamente le miraba molesto, no había obtenido la respuesta que había ordenado y lo único que me había dicho lo había hecho prácticamente al aire ya que no lo había hecho o dicho de frente.
-Exactamente bonito, castigarte, no es la primera vez que lo haces y no voy a estar tolerando ese comportamiento…-
Dije de manera seca y dura a la vez que soltaba su cintura y con el agarre de su rostro echaba su rostro hacia atrás con algo de brusquedad y antes de que pudiera decir u hacer algo mas deje ir de lleno la palma de mi mano en una de sus mejillas. Sin molestarme en ver su reacción ante lo reciente me levante de golpe y tome uno de sus brazos por en antebrazo del mismo y le obligue a levantarle del suelo y a ponerse derecho.
-Y ya que al parecer no tienes una buena razón para justificar lo que haz hecho, entonces no te daré otra opción mas que la de aprender a comportarte a la mala….-
Apreté su brazo entre mis dedos y jale de este con cierta fuerza, levantando su cuerpo mediante ese agarre llegando a obligarle a ponerse de puntas sobre sus pies sin importar el lastimarle con ello. Con mi mano libre comencé a sacudir la pequeña falda que llevaba y sin ningún ápice de delicadeza comencé a acomodar sus ropas y a sacudirlas de cualquier cosa que pudieran haberse pegado a ellas por su reciente caída.
-Vas a obedecer desde este momento, todo lo que te diga. Entiende que eres de mi propiedad y como ella tienes la obligación de obedecerme…-
Al terminar con su ropa lleve esa misma mano de nueva cuenta a su rostro y puse firme de nuevo este para que me mirara a los ojos.
-Ahora escuchemos esa respuesta en donde me dices que harás lo que te corresponde y no volverás a huir de ello…-
Ordene en un tono alto y lo bastante autoritario a la vez que apretaba su brazo entre mis dedos, mismos que se clavaban con fuerza en el y le mire a los ojos con una ligera sonrisa insertada en mis labios, llena de soberbia.


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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Miér Mayo 23, 2012 6:40 am

Desde aquel suspiro que soltó el cual denotaba algo de molestia; supe que sería bastante difícil tratar con mi propio jefe. Solté un pequeño quejido tras sentir la fuerza con la que tomaba mi rostro y le mire a los ojos tal y como su agarre me lo demandaba. Asentí ante sus primeras palabras dando a entender que de ahora en adelante así lo haría y me dedique a escuchar atento sus palabras, encogiéndome ante la dureza con que me hablaba.
Debo admitir que me espante cuando hablo acerca de mi comportamiento y sobre todo con aquellas palabras que me advertían que no toleraría el mismo. Sin poder evitarlo eche mi rostro un poco hacia atrás; esto por culpa de su mano y la manera en la que había empujado el mismo y sin haberlo previsto, de manera repentina sentí el fuerte golpe de la palma de su mano justo sobre mi mejilla. Aquel lugar al instante se puso caliente e imaginaba yo que hasta rojo. Lleve una de mis manos a sobar aquella mejilla y en mis ojos podía sentir las estorbosas lagrimas que empapaban mis ojos e insistían en que las dejara salir.
Parpadee un par de veces con el propósito de disipar mis lagrimas y debido a mi concentración en aquel golpe, me sorprendió la manera tan brusca en la que Ryo sama tomaba uno de mis brazos y me obligaba a levantarme mediante el jalón mismo. Apenas y logre escuchar lo siguiente que dijo causa por la cual solo había logrado entender sus últimas palabras las cuales cumplían con el objetivo de atemorizarme.
Talle durante unos breves instantes mis ojos con el dorso de la mano que aun tenia libre y luego baje la misma a tapar rápidamente mi boca puesto que había estado a punto de soltar una sonora queja por el fuerte jalón propinado a mi otro brazo. Lleve mi mano a dar débiles golpes sobre el pecho del pelinegro sin poder poner demasiada atención a lo que me decía pues estaba demasiado concentrado en no hacer mucho ruido.
Golpeaba una y otra vez su pecho en una clara acción dominada por la suplica, pero Ryo sama solo me hablaba e incluso empezaba a clavar sus dedos en la piel de mi brazo. Pase saliva de manera pesada y le mire a los ojos como me lo había pedido, sintiendo un par de lágrimas que se rendían y abandonaban mis ojos y luego de ello entreabrí los labios tan solo para susurrar.
-N-no… prome…to…nada…-
Como un acto desesperado eche una de mis piernas hacia atrás, tomando algo de vuelo para luego de ello azotar un fuerte golpe con la punta de mi zapato sobre la espinilla del pelinegro, sintiendo al instante como su mano se aflojaba y me dejaba caer al suelo. Reprimí una queja por aquel fuerte golpe que me había dado contra el suelo sin embargo ya después me preocuparía del dolor.
Me acomode en el suelo de manera que pudiera gatear y me metí debajo de la mesa yéndome hasta la esquina más alejada de donde él estaba, pegándome a la baranda del primer piso y escondiéndome cerca de una silla, eligiendo un par de buenos obstáculos por si el otro quería ir detrás de mi aunque también me estaba acorralando a mí mismo. Me senté muy cerca de la pata de la mesa y encogí mis piernas para abrazar mis rodillas sin importarme que la falda azul que llevaba se levantara, para mí eso era lo de menos. Escondí mi rostro detrás de mis rodillas y cerré los ojos fuertemente como si eso me fuera a ayudar a desaparecer aun sintiendo como mi cuerpo temblaba un poco demostrando cierto temor hacia aquella persona.
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Jue Mayo 24, 2012 7:05 am

Un claro mohín se enmarco en mi rostro al ver como inútilmente su otra mano comenzaba a propinar esos insignificantes golpes hacia mi pecho. Obviamente no eran mas que leves e indoloros golpes para conmigo pero también me representaban una falta de respeto para con mi persona y sobre todo por parte de un empleado de bajo rango, aquello hizo que suspirara con pesadez y molestia por lo infantiles acciones, justo cuando pensé que aquel empleado no podía tener mayo atrevimiento para conmigo, sentí esa fuerte punzada propinada por su zapato.
Torcí los labios y aunque claro dolió, no mucho por lo esbelto de su cuerpo pero lo suficiente para entorpecer el agarre que tenia en su brazo y darle el tiempo para liberarse de el. Lleve una de mis manos a mi rostro y negué un par de veces mientras arrastraba esa mano por mi cara, echando hacia atrás varios de mis cabello y sin perderle de vista, me quede en mi lugar esperando a ver hasta donde era capaz de llegar. Al verle ahí, bajo la mesa hasta la esquina más recóndita de esta como un pequeño ratón asustado; una risa escapo de mis labios y con total calma empecé a rodear la mesa para poder dirigirme hacia donde él estaba.
-Vaya… Realmente no pensé que tenia empleados tan atrevidos en mi cabaret… será acaso… ¿Qué aun no sabes con quien estas tratando pequeño?... ¿Necesitas que vuelva a repetírtelo?...
Empecé a decir mientras que avanzaba y a una distancia prudente alcance a estirar una de mis manos, para alcanzar el respaldo de aquella silla que me estorbaba y con ayuda de ese agarre me encargue de recorrerla hacia atrás y antes de que pudiese hacer otra cosa me agache rápidamente y con mi otra mano alcance una de las coletas de su cabello. Tome un puño de sus rubios cabellos y gire mi mano un par de veces para que el largo de estos se enredara en mi mano para así tener un buen agarre y empezar a tironear de estos para hacerle salir de debajo de aquella mesa, sin importarme cuan fuerte tuviera que jalar para empezar a hacerle al menos gatear para salir de aquel lugar.
-No me gusta maltratar a mis empleados… ya que las marcas bajan tu precio bonito… pero si no me das de otra, te vas a atener a como se me pegue la gana castigarte hasta que entiendas…-
Dije secamente y di un fuerte tirón de sus cabellos para hacerle ponerse nuevamente de pie.
-Y tú no conoces mis castigos… pero…-
Deje mi oración abierta y con el agarre bien afianzado de sus cabellos empuje su cuerpo contra la mesa, estampando su espalda en el borde de esta. Rápidamente busque ambas de sus muñecas con una mano mía y las jale con brusquedad por encima de su cabeza para someterlas fuertemente contra la mesa.
-Vas a conocer uno hoy… y uno muy duro… por tu falta de respeto e irresponsabilidad…-
Dije en un tono alto y lo bastante imperioso para que me prestara atención y con la mano que mantenía libre, usando un par de dedos de ella, lleve estos justo al cuello de la delgada tela de su blusa y de un fuerte jalón rompí esa fina tela, dejándome parte de su torso expuesto. Dela misma manera comencé a arrancar trozos de su blusa, hasta dejar únicamente tiras de las mangas de esta colgando de sus brazos.
-Discúlpate… ahora…-
Ordene secamente y coloque la palma de mi mano en su pecho, engarruñe los dedos y clave las uñas en la palidez de su piel, con la suficiente fuerza para sentir como esta se iba metiendo entre mis uñas y de esa manera, con cierta presión fui deslizándole para dejar marcados hilos rojos sobre su torso, mientras que le miraba con dureza, esperando lo que le había ordenado y así como mis uñas se clavaban en su pecho, las de mi otra mano lo hacían en sus muñecas.


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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Vie Mayo 25, 2012 8:15 am

Permanecía sentadito, con el rostro escondido entre mis pernas sin poner atención a los pasos de Ryo sama que se aproximaban a mí. No puse demasiada atención a las palabras que me dirigía ya que me concentraba mas en refugiarme en mi mismo y en mis pensamientos creyendo firmemente en que si no lo veía o le ponía atención desaparecería como si tan solo fuera una alucinación.
De repente sentí aquel jalón de una de mis coletas, el cual me agarro distraído; casi solté un audible quejido de dolor de no ser porque recordé donde estaba e inmediatamente tense mi garganta en busca de reprimir aquel sonido que había terminado convertido en un simple suspiro. Salí gateando de debajo de la mesa y esta vez puse total atención a las palabras que me eran dirigidas. Nuevamente un jalón de mi coleta me hizo levantarme del suelo y quedar completamente enderezado frente al pelinegro.
Le miraba con temor pero al mismo tiempo con ese dejo de infantilidad que aun no perdía, me estremecí notablemente al escucharle ya que si bien no quería ser castigado en el fondo sabía que me lo había ganado. De un momento a otro pase de estar de pie a estar sobre aquella mesa con mis manos siendo sometidas contra la misma. Luego de aquellas amenazadoras palabras abrí mis labios como si fuera a gritar por ayuda pero ninguna palabra salió de mis labios, parecía como si me hubiera quedado mudo. Encogí mi cuerpo mientras mi blusa era horriblemente desgarrada por una de sus manos y así permanecí, con los ojos fuertemente cerrados y mi cuerpo notablemente encogido por el temor.
Entreabrí un poco los ojos para mirarle justo en el momento en el que me pedía que me disculpara y la verdad es que yo no tenía problema con hacerlo sin embargo mi instinto y mi personalidad infantil me hacían no reparar en mis actos siempre y cuando los hiciera para no ser lastimado. Justo abría mis labios para pronunciar aquella disculpa, cuando su mano me distrajo y el siguiente movimiento de sus dedos me obligo a morder mi labio inferior con fuerza para reprimir lo hubiera sido un fuerte quejido al mismo tiempo que mi espalda se arqueaba y mi cabeza se echaba bruscamente hacía atrás. La mordida en mi labio causo que unas pequeñas gotitas de sangre brotaran de una pequeña herida que aunque era pequeña me ardía.
Mi labio no era el único lugar donde sentía ardor, el camino de hilos rojos que habían dejado las uñas del pelinegro sobre mi toso, también ardían y esas uñas que aun se mantenían clavadas sobre la piel de mis muñecas eran las causantes de una tras otra punzada de dolor que me hacia retorcerme sobre la mesa en busca de algo de alivio. Aproveche que mi propio cuerpo no se daba cuenta que al buscar alivio solo se hacía mas daño y enfoque aquella fuerza en un solo movimiento. Torcí mis muñecas bruscamente hacia un lado consiguiendo que sus uñas salieran de mi piel tras dejar seguramente un par de rasguños y voltee mi cuerpo en entero sobre la mesa, quedándome recostado sobre la misma de lado y logrando con un fuerte jalón deshacerme de la mano del pelinegro que sostenía las mías.
Aun con esos ardores en parte de mi cuerpo como pude me recorrí sobre la mesa algunos centímetros, en un vano intento de alejarme de Ryo sama, subí por completo mis piernas en la mesa y me encogí hasta el punto de casi llevar mis rodillas contra mi pecho, cubrí con mis brazos el mismo, sobando con la piel de mis brazos la lastimada piel de mi torso y de vez en cuando estirando un poco una de mis manos para limpiar las lagrimas que el pelinegro me había provocado con sus acciones. En ningún momento olvide aquella orden que me habían dado y como recordaba perfectamente lo que me había dicho sobre mirarle cuando le hablara, levante un poco mi rostro para fijar mi vista en la suya mientras susurraba con una voz que se entrecortaba.
-Acaso… no es suficiente… disculpa para usted… el estar dañándome… físicamente…?-
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Dom Mayo 27, 2012 8:06 pm

Mi semblante era duro para con él y realmente no pensé que tuviera el valor de seguir oponiéndoseme ante mis ordenes. El torcer de su cuerpo había aflojado aquel agarre de mi mano y ahora viéndole en la posición que estaba ese gesto de molestia en mi rostro se hizo aun mas duro y firme ya que si, estaba enfadado anteriormente, ahora con su negación para con lo que claramente era una orden, y no una orden de cualquiera era una orden mía que por alguien del cabaret, debía ser atendida como tal. Resople molesto y le mire de la misma manera que había venido haciéndolo desde que le encontré.
Con algo de brusquedad ladee mi rostro hacia un lado y luego hacia otro tratando de calmar esa tensión que punzaba en mi cuello y hombros y posteriormente a ello, levante una de mis manos para alcanzar a enredar en mis dedos un puño de los rubios cabellos del chico. Basto con un fuerte tirón de estos para levantar su rostro y así alcanzar este con mi otra mano para tomarle fuertemente por el mentón, valiéndome por el clavar mis dedos en sus mejillas para poder manipular su cabeza y girarla hacia donde yo estaba para que me viera directamente a los ojos.
-Escúchame bien bonito. Tú, no eres nada, ni nadie para cuestionarme. Y no te lo pedí ni te pregunte si podías, te ordene que te disculparas….-
Dije frio y adusto y con sus cabellos di una pequeña sacudida a su cabeza antes de soltarle con brusquedad hacia atrás a la vez que soltaba su rostro y la mano que había estado en sus cabellos se fue directamente a su rostro, agitándose hacia un lado para golpear su mejilla izquierda con el dorso de la misma y de regreso para dar con la palma de esta sobre la derecha, obligando a que su rostro se sacudiera bruscamente y sin importarme el hilo de sangre que empezaba a sobre salir de la comisura de sus labios lleve ambas de mis manos a sus muslos donde clave mis dedos para arrastrar su cuerpo en la mesa y regresarle a acostarse bruscamente sobre la misma, estampando su espalda en esta.
Lleve los dedos de mi mano a colarles en las costuras de su falda e interiores y empecé a tirar de estos para arrastrar sus prendas con brusquedad por sus piernas dejando en el camino de sus largas piernas hilos rojos hechos con mis uñas y tras dejar que aquellas prendas se cayeran al suelo, dejándole únicamente sus largas medias como única prenda. No me moleste en quitarle eso, para mí mejor ya que debía admitir que las delgadas piernas del rubio lucían más que atractivas con ellas, así que al menos dejaría eso. Me relamí los labios y en ellos se instalo una sonrisa ladina al ver su frágil cuerpo sobre aquella mesa mientras que mis manos se iban directamente a sus muslos, los cuales tome con fuerza para abrir sus piernas bruscamente al mismo tiempo que las levantaba para llevarlas a colgar de mis hombros.
Una vez mis manos libres lleve una nuevamente a sus muñecas y aprisione estas en mi mano para someterlas por encima de su cabeza mientras que con la otra tomaba directamente su miembro por el tronco, el cual apreté sin alguna clase de delicadeza y con toda la fuerza de mi mano a la vez que me inclinaba sobre su cuerpo para flexionar bruscamente sus piernas llevando sus rodillas directamente a sus hombros.
-Pero haz perdido tu única oportunidad para hacerlo… así que espero que estés atenido a las consecuencias porque yo no me voy a molestar en cuidar si te lastimo o no… Creo que de eso…-
Deje mi oración abierta y arrastre mi mano por su miembro hasta tomar su glande el cual apreté con toda la fuerza de mi mano mientras que enterraba mis uñas en la piel de sus muñecas nuevamente.
-Ya te diste cuenta ¿No?... Te voy a enseñar a obedecerme bonito… y ya que no quisiste por la buena… entonces veamos si con algo de corrección dura entiendes donde esta tu lugar…-
Dije en un tono bastante alto y duro y lleve mi rostro directamente a su cuello en donde empecé a descender lentamente usando el único uso de mis dientes. Empecé a morder su piel bruscamente al mismo tiempo que la succionaba para dejarle por toda su blanquecina piel claras marcas rojas, pero de ese rojo oscuro posterior a los moretones y de esa manera empecé a marcarle por todo su cuello y parte de su pecho mientras dejaba caer todo el peso de mi cuerpo sobre el suyo, doblando dolorosamente sus piernas mientras repartía de la misma manera bruscos apretones en su miembro en donde en ocasiones entre cada apretón clavaba mis uñas sobre la delicada piel de este.


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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Miér Mayo 30, 2012 8:46 am

De nuevo esas punzadas de dolor se presentaban en mi cabeza y para tratar de disminuir aquel nuevo dolor me incorpore un poco a manera de quedar sentado sobre la mesa, siendo forzado a dirigir mi mirada al rostro de Ryo sama. Escuche con atención las palabras del pelinegro sabiendo que había cometido un error al no disculparme pero es que el otro había empezado a maltratarme sin antes escuchar mi disculpa y eso me había dado pie a responderle de la manera en que anteriormente lo hice.
Nuevamente un par de bofetadas eran azotados sobre mis mejillas obligándome a esta vez soltar mas que un par de lágrimas, sentía el pequeño hilo de sangre escurriendo desde la comisura de mis labios y ese ardor en mi cara me parecía molesto aparte de que aquellos golpes me habían aturdido un poco. Aquel breve aturdimiento provoco que al momento de ser jalado fuertemente por las manos del más alto; perdiera el equilibrio y dejara caer mi espalda sobre la mesa, dándome un tremendo golpe y sin querer soltando un gemido que aunque no fue muy alto al menos a mi me había parecido perfectamente audible. Me había mareado más de lo que ya lo estaba ya que el golpe no solo había sido en mi espalda si no también en la parte trasera de mi cabeza, provocándome que por unos instantes me sintiera perdido y que todo daba vueltas a mi alrededor.
Deje mis manos caídas a los costados de mi cabeza y me removí un poco sobre la misma aun victima de los dolores por mis anteriores golpes. De pronto sentí como algo se deslizaba por mis piernas y el fresco que hacía golpeaba la piel de parte de mis desnudos muslos, de mis caderas y entrepierna. No era necesario sonrojarme ya que mis mejillas estaban rojas por las anteriores bofetadas pero aun así, estas permanecieron bastante calientes a causa de aquel sonrojo provocado por la desnudes de mi cuerpo. Esas punzadas de dolor reaparecieron en mis muñecas anunciando que de nueva cuenta mis manos eran sometidas contra aquella mesa y saliendo un poco de aquel estado “perdido” en el que estaba, sentí aquella mano presionar mi miembro haciéndome desear cerrar fuertemente las piernas pero sin poder hacerlo por el lugar en donde estaban.
Mordí mis labios con fuerza de nuevo reprimiendo con todo lo que podía esos gemidos que pedían salir a causa de la brusquedad del otro pero que yo no podía asegurar que fueran completamente de dolor. Seguí silenciando aquellos sonidos por más que su mano sobre mi miembro me provocaba el querer gritar sin embargo en el lugar en donde estábamos me daba pena hacerlo. Estaba completamente atrapado bajo el cuerpo del otro teniendo cierto miedo por esas palabras que aun en mi condición había alcanzado a escuchar. Me veía obligado a cerrar fuertemente mis ojos e incluso a fruncir los labios apretándoles con fuerza, ya no queriendo seguirles mordiendo demasiado de momento. Si, la verdad es que ese tipo de trato tal vez algunas veces me gustaba sin embargo el afán del otro de enseñar un lugar, una posición y restregar la suya en el rostro a los demás me molestaba, además de que el otro no lo hacía por causar también placer si no solo eso dolor, eso me molesto bastante y en ese momento odie un poco mi apariencia y mi propio cuerpo que me hacía ver tan vulnerable ante las personas como quien estaba frente a mi.
Tal vez en otro momento me hubiera quedado quieto ya que quien disfrutaba de lastimarme era bastante apuesto, pero aquel día no tenía ganas de aguantarme por lo que rápidamente cerré las piernas para aprisionar el cuello ajeno entre estas, les abrí y cerré un par de veces con brusquedad logrando que el pelinegro levantara el rostro para mirarme y aunque me costó un gran esfuerzo; sin perder tiempo levante la cabeza con brusquedad alcanzando a atinar un completamente certero golpe sobre parte del mentón y labio inferior ajeno. Aquella confusión presentada en el pelinegro me dio tiempo de volver a soltar mis manos con un fuerte jalón y llevar estas directamente a los hombros ajenos para empujar el cuerpo de Ryo sama.
El empuje logro liberar mis piernas y con los pies empuje aun mas lejos el cuerpo del pelinegro, esta vez creando mucha más distancia. Me levante completamente atarantado de la mesa por lo cual choque con la estantería que estaba a aprox. Un metro de la mesa y alcance a agarrarme de una de las tablas de la misma. Me deje caer al suelo un poco avergonzado por estar casi completamente desnudo sin embargo no deje pasar mas tiempo para agarrar varios libros de aquel estante y sacarlos para lanzárselos al pelinegro, dando un par de certeros golpes en cabeza, pecho y abdomen, maldiciéndome por no haberle atinado a la entrepierna.
Con la respiración algo agitada y tratando de no hacer mucho ruido con mi voz dije en un tono bastante controlado para que solo el pelinegro me escuchara.
-P-pues yo no soy el… único que debería… entender donde… está su lugar… ya que el ser mi… jefe no le da… derecho de comportarse… como una bestia.-
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Mar Jun 05, 2012 1:04 am

Mis dientes se deslizaban entre su pecho, marcando lo claro de su piel con esas intensas huellas rojas de estos en severas mordidas y avanzaban de un lado a otro antes de concentrarse únicamente en ir hacia uno de sus pezones. Atrape aquella pequeña parte que sobresalía de su piel entre mis labios y empecé a succionarle con brusquedad, a mordisquearle de la misma manera que venia haciendo con el resto de su piel y de esa manera pensaba continuar con el otro de no haber sido por aquella incomoda presión de las piernas ajenas sobre mi cuello.
De manera casi inmediata levante la mirada ya que si bien, hubiera pasado por alto que solo hubieran sido uno o dos apretones en reacción al dolor que seguramente le causaba pero aquello era mas que apropósito y con un marcado mohín en mi rostro levante este para mirarle con severidad al rubio por sus acciones y para que cesaran estas a las que mi mano en su miembro reaccionaban apretándole con aun mas fuerza de la que ya venia aplicando; pero al momento justo de levantar mi rostro mi encontré con el ajeno atinando un severo golpe a mi mentón.
De inmediato saboree en mi boca ese sabor a oxido que aquel golpe marcado en el interior de mi labio inferior con una pequeña herida. Mi cuerpo se echo hacia atrás por aquel empuje propinado por el menor. Bufe por demás molesto por aquellas acciones por parte del rubio y mientras lograba enderezarme de nuevo lleve una de mis manos a mi mentón para sobar esa zona que aquel chico había golpeado. Voltee mi rostro para seguirle con la mirada y de inmediato al ver sus intenciones con aquellos libros que tomaba empecé a moverme tratando de que aquellos libros que arrojaba no dieran en partes mas sensibles aunque no por ello había logrado esquivar todos, ya que si había resentido el golpe de algunos sobre mi cuerpo.
Ignore completamente sus palabras y empecé a caminar cubriéndome con uno de mis antebrazos la cara para evitar el golpe de algún libro sobre ella y rápidamente me acerque a donde él estaba. No lo pensé dos veces, me incline un poco y con una de mis manos alcance un puño de sus rubios cabellos, enredándoles con un par de pequeños giros con mi mano entre mis dedos y tire de estos con la suficiente fuerza como para ponerle de pie. Por medio de aquel agarre que tenia sobre sus cabellos, ladee su rostro, colocándolo para que me viera de frente y volví a golpear una de sus mejillas con el dorso de mi mano desocupada, llevando a que su rostro se ladeara con brusquedad hacia un lado.
-Lastima… esa fue la ultima oportunidad que tuviste para disculparte bonito…-
Dije en un quedo murmullo, mas para mí que para él y de un fuerte jalón a sus cabellos, le arrastre hacia aquella mesa donde le tenía anteriormente y mientras que una de mis manos tiraba con fuerza de sus cabellos mientras caminaba en dirección de aquella mesa, con mi mano libre iba abriendo mi pantalón. Solté sus cabellos, al mismo tiempo que le arrojaba contra la mesa, de manera que su espalda chocara contra esta y rápidamente mis manos fueron directamente a sus caderas por medio de las cuales levante su cuerpo para sentarle por un momento sobre la mesa, antes de pasar mis manos a sus muslos para abrir con brusquedad sus piernas permitiéndome entrar entre las mismas y llevarles a rodear mi cadera.
Una vez hecho aquello, busque con una de mis manos las suyas y tome ambas por las muñecas para someterles de nueva cuenta contra la mesa por encima de su cabeza mientras que con la otra buscaba bajar mi pantalón e interiores para dejar libre mi entrepierna y de inmediato, una vez hecho aquello, tome mi miembro entre mi mano para manipularlo directamente a la entrada del rubio. Le mire con una sonrisa burlona y ladina y deje la punta de mi miembro sobre su entrada. Me relamí los labios mirándole y mi mano sobre sus muñecas se clavo con fuerza para evitar que volviera a soltarse y lleve directamente mi mano libre a sostener su cadera la cual apreté con fuerza entre mis dedos, para jalar su cuerpo por medio de ese agarre al mismo tiempo que yo empujaba mi propia cadera contra él llevando a que mi miembro entrara de una sola estocada en su interior.
Me incline sobre su cuerpo, quedándome completamente dentro de él y tome su labio inferior en el cual mordí con fuerza provocando una pequeña herida de la cual succione un poco de su sangre antes de alejarme y echar hacia atrás mi cadera para sacar casi todo mi miembro de su interior, dejando únicamente la punta de este en él, esperando únicamente una contracción por parte de sus paredes para volver a repetir aquel movimiento y arremeter de nuevo, abriendo sus paredes de golpe.
Repetí ese movimiento un par de veces mas y finalmente empecé a moverme de manera frenética buscando abrir de manera desgarradora su interior entre cada embestida que daba, sin dejar de afianzar sus muñecas ni soltar la fuerza que mantenía mi otra mano sobre su cadera, buscando únicamente que el placer de aquel brusco y rítmico vaivén de embestidas fuera mío mientras que el dolor que conllevaba este lo resintiera únicamente él.

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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Lun Jul 30, 2012 7:24 am

Cuando le vi empezar a acercarse, al estar lo suficientemente cerca de mi solté un libro que había tomado y entre un gesto de susto; de aquellos que hacen los chiquillos cuando les cachan en una travesura y pronto recibirán un castigo por ello, trate de darme la vuelta para huir a gatas de aquel que ahora estaba seguramente peor que enfadado.
-Es momento de huir.-
Susurre para mi mismo algo alarmado sin embargo no tuve oportunidad de hacer lo que pensaba ya que inmediatamente sentí mas punzadas de dolor en mi cabeza que indicaban que nuevamente era tomado por los cabellos por aquella persona. Luche para no quejarme y me puse de pie tal como su agarre me lo exigía para luego de ello sentir como nuevamente una de sus manos me abofeteaba, causándome otra herida interna pero a pesar del dolor y el aturdimiento pude escuchar sus palabras y ante todo contestarlas.
-Uhm… Creí que… hace rato había perdido… mi única oportunidad de…de disculparme… y resulta que… después de la “única” va… la ultima…
A pesar del dolor físico Sonrei ligeramente y de forma infantil antes de verme arrastrado de nuevo hacía la mesa. Solté un pequeño quejido que apenas y logre ahogar al sentir el golpe de la mesa contra mi espalda y no me quedo más que retorcerme sobre la misma buscando alivianar algunas de mis dolencias.
Tan solo pasaron algunos segundos antes de verme obligado a sentarme sobre la mesa cerca de la orilla de esta. El brusco abrir de mis piernas me obligo a reprimir otro quejido y antes de poder reaccionar a las acciones del pelinegro, me vi nuevamente contra aquella mesa y de nueva cuenta con las manos sometidas sobre mi cabeza. Me removía de forma insistente sobre la mesa tratando de soltarme hasta que sentí aquella parte de la anatomía ajena sobre mi entrada, momento en el cual me detuve de golpe mirando al más alto y llevando mis ojos directamente a esa marcada sonrisa que denotaba burla en la misma.
Por obvias razones deduje lo siguiente que haría por lo que me previne para no gritar, haciendo mis manos en forma de puño y preparándome para luchar por mantener mi boca cerrada. En el momento que su mano en mi cadera tiro de mi cuerpo al mismo tiempo que sus caderas se empujaban contra mi apreté los dientes y puños con fuerza; sabiendo que en las palmas de mis manos se quedarían las marcas de mis propias uñas. Arquee mi espalda con rudeza y eche mi cabeza hacia atrás sin poder controlar el propio empujar de mi cuerpo.
Abrí los labios amenazando con gritar pero al final a pesar de aquella mordida en mi labio pude reprimir aquel doloroso quejido que me fue provocado por la brusca intromisión del pelinegro. Ese labio lastimado por los dientes ajenos, fue el mismo que tome con los propios para seguirle lastimando tan solo buscando el ahogar mis quejidos. Los movimientos bruscos de Ryo sama me hacían llevar mi cabeza de un lado a otro y aunque no quisiese aceptarlo hasta un par de lagrimas me sacaban sin embargo ese presionar tan fuerte de las paredes de mi entrada que eran obligadas a abrirse de golpe por el miembro ajeno; a pesar del dolor que causaban en el fondo eran más deliciosas que dolorosas.
Sabía que lo agradable de defenderte de quien te hacía daño, era que esa persona pensaría que el dolor era algo que no te gustaba o que no tolerabas pero contrario a ello y aunque no fuera a admitirlo con palabras aquel trato lo estaba disfrutando y bastante. Sin poder evitarlo apreté con mucha más fuerza las piernas alrededor de las caderas del más alto y por muy peligroso que fuera deje los labios entreabiertos para que algunos suspiros (controlados por supuesto) salieran de entre los mismos.
Debía aceptar que de vez en cuando le dirigía miradas de reproche al pelinegro debido a su comportamiento, en especial porque me molestaba estar sin poder hacer nada, casi completamente quieto y a merced de los movimientos de las caderas ajenas. El esfuerzo que hacia tratando de no gemir y quejarme demasiado alto había provocado que pequeñas gotitas de transpiración aparecieran en mi frente y bueno la temperatura de mi cuerpo no solo se debía al esfuerzo que este hacia por soltarse, por aguantar o por no “expresarse” sino también era por aquella situación que bueno... a cualquiera le haría… calentarse.
En mi interior sentía como las paredes de mi entrada se resistían a acostumbrarse a aquella intromisión y contrario a ello insistían en presionar el miembro ajeno entre estas con demasiada fuerza, tanta que cuando su miembro entraba en mi interior una vez más tras haberle sacado, el desgarre a mis paredes al abrirles de manera brusca me obligaba a retorcerme aun con mas avidez por soltarme.
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Mar Ago 21, 2012 10:05 pm

Buscaba mas del remover de su cuerpo debajo del propio y aunque de cierto modo era algo incomodo que no dejara de forcejear, buscaba la manera de hacerlo un tanto provechoso. Conforme sentía aun mas el remover de su cuerpo apalancaba el propio sobre este, presionándome por completo llevando quedar casi recostado sobre su pequeño cuerpo, teniendo por consecuencia que su miembro quedara aprisionado entre mi vientre bajo y su pubis lo que daba como resultado que entre cada remover de su cuerpo y cada empuje del mío para embestirle este se frotara entre los cuerpos de ambos.
Sentía la humedad de su pre-seminal entre ambas pieles, obligando a estas a resbalar apenas un poco a la vez que la dureza de su miembro empezaba a marcarse mas entre ambos. Pase mi rostro hacia uno de los recovecos de su cuello, y en ese lugar comencé a atacar su piel con mordidas, con succiones, empezaba a crear una “rutina” para subir y bajar por ese lugar, succión, mordisco, succión mordisco y finalmente al llegar a su hombro di una ultima aun mas fuerte que las anteriores para dejar una clara huella que a diferencia de las anteriores seguramente dejaría un pequeño chupetón que le duraría días.
Sonreía internamente ya que a pesar de lo frustrante y de cierta manera desesperante que se volvía tratar con alguien tan inquieto que de momento no utilizaba esa hiperactividad provechosamente.
-Bien, basta de juegos por ahora…-
Dije y subí a sus labios para dar un brusco y rápido beso seguido de una mordida a su inferior y solté sus manos para llevar las propias a bajo su cuerpo. Empuje mis manos sobre la parte baja de su espalda para levantarle, llevando que se sentara en la mesa; eso sin abandonar su interior, y luego pase las manos a sus piernas para elevar estas un tanto mas y llevarlas a rodear mi cadera. Sin soltar sus piernas, levante su cuerpo de la mesa y me dirigí hacia una silla, convenientemente acomodada frente a un librero donde al parecer guardaban ejemplares de libros, mas de colección, ya que este tenia un par de puertas de cristal cerradas con llave. Me senté en aquella silla y mi espalda se arqueo un tanto por el caer de su cuerpo sobre mi entrepierna y solté sus piernas para poder llevar mis manos hacia las suyas las cuales aprisione de nuevo, esta vez sin tanta fuerza y tras su espalda.
Ladee mi rostro para colocarlo delante del suyo y a pesar del semblante duro que mantenía instalado en mi rostro, mantenía una leve sonrisa altiva en mis labios.
-¿Te gusta mucho hablar no? No eres tonto y al parecer, no, estoy seguro de que eres muy alzado a pesar de saber frente a quien te encuentras… Pero seamos un poco mas inteligentes, oh mejor dicho, seámoslo ya que llegamos a este punto…-
Lentamente comencé a bombear mis caderas contra su entrada para continuar embistiéndole y jalaba apenas un poco de sus manos para obligar a que su espalda se arqueara y me dejara el camino libre para atacar su pecho con mis labios, usando esa rutina anterior que había mantenido sobre su hombro. Alcance a agachar mi rostro hacia uno de sus pezones y di una rápida mordida a este seguida de una leve lamida antes de subir de nueva cuenta a su rostro.
-Por mi puedes seguir… seré mas violento y te lastimare, la verdad es que me daría igual hacerlo… Pero no creo que te convenga ¿Oh si? Yo no me voy a medir y aunque te dañe el rostro o el cuerpo, mañana o quizá esta misma noche te tendría de nuevo trabajando… Pero de antemano sé que siendo tan joven y con ya tu propia clientela…debe ser por algo ¿No?...-
Sonreí con ladina y solté sus manos para llevar una de ellas a su cadera y ayudarme de un agarre para que mientras mis caderas empujaban, jalar su cuerpo y viceversa; mientras que mi otra mano se iba a tomar su mentón presionando apenas con el pulgar y el índice sus mejillas.
-Así que dime, te portas bien y recibes tu castigo como un buen chico, oh, te sigues portando mal y quizá tenga que mandar por ti aquí después de irme para que te arrastren a trabajar de nuevo…-
Dije seriamente y me dedique a continuar jalando su cadera a la vez que empujaba la mía ahora en una velocidad un tanto mas rápido y de un momento a otro, tome con ambas manos su cadera para levantar su cuerpo, obligándole a ponerse de pie y con ese mismo agarre a sus caderas, le gire para que quedara de frente hacia aquellas puertas de cristal del librero y de un jalón, volví a jalar su cuerpo para hacerle sentar sobre mi entrepierna, dejando mi miembro aprisionado entre sus glúteos.
Con una de mis manos busque una suya por la muñeca y la lleve tras su espalda, buscando acomodarla entre su cuerpo y el mío, justamente a la altura de mi entrepierna para manipular sus dedos y hacer que su manos se cerrara entre mi miembro mientras que con mi otra mano tomaba su mentón y colocaba este directamente frente a aquellos cristales mientras que apoyaba el mío sobre su hombro para mirarle.
-Así que, para ahorrarnos el tiempo de averiguar si vas o no a portarte bien, tú decides…-
Musite al tiempo que acomodaba su manos a manera de que mi miembro quedara presionando su entrada y una vez hecho le deje ahí para poder llevar ambas de las mías a su cadera, la cual atrape con fuerza entre estas, clavando mis dedos sobre su piel ya que si bien, le había dado una libertad muy grande…. No se la daría por completo de momento y quizá ni aunque su respuesta fuera la mejor elección para ambos.


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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Hina~ el Dom Nov 18, 2012 8:29 am

No pude evitar comenzar a suspirar con libertad mientras sentía los dientes y labios ajenos en mi cuello, suponiendo yo que dejando pequeñas marcas, aquellas “caricias” en ese momento me parecían enteramente deliciosas, mi entrecejo se encontraba arrugado mientras que en mi cara se mostraba una clara mueca de placer que yo no me molestaba en disimular. Mordí mi labio con un poco de fuerza al sentir esa mordida cerca de mi hombro y justo cuando me empezaba a rendir con eso del forcejeo, escuche aquellas palabras por parte del otro.
Aquel repentino beso me distrajo y de hecho gracias a lo rápido de aquello tampoco pude hacer nada por corresponder el mismo, tan solo pude soltar una pequeña queja ante la mordida en mi labio, mientras que con mi lengua recorría mi labio inferior un par de veces, deje a mi cuerpo ser movido por las manos ajenas, sorprendentemente obedeciendo a sus movimientos pues ya estaba un poco cansado del forcejeo y demás. Cuando sentí que mi cuerpo era levantado tuve esa sensación como de miedo a caer, por lo que lleve mis manos a los hombros ajenos, aferrándome a los mismos mientras mis ojos trataban de ver el lugar a donde era llevado.
Di un pequeño brinco al sentir como el peso de mi cuerpo recaía sobre ese punto de unión entre ambos, logrando que soltara un audible gemido que trate de silenciar con el uso de una de mis manos, luego de ello bastaron tan solo unos segundos para que mis manos se vieran sometidas nuevamente aunque esta vez detrás de mi espalda sin embargo el agarre de las manos ajenas no se sentía tan fuerte. Con los ojos entrecerrados trate de medio observar el rostro del pelinegro sin poner atención a esos detalles como su sonrisa y su semblante. Escuche las palabras del pelinegro con atención molestándome un poco por lo que dijo ya que según yo no era una persona “alzada” además de que el habia sido quien habia llegado a tratarme feo y a hablarme de aquella manera que si era alzada. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por esos movimientos que el pelinegro empezaba a hacer con sus caderas, empezando a embestirme con algo de fuerza, sin quererlo varios gemidos se escaparon de mis labios mientras mi cabeza se echaba hacia atrás, tenía la intención de reprimir mis gemidos, pero cuando aquellos labios llegaron a la piel de mi pecho donde se entretuvieron brevemente con mis pezones; continuos sonidos empezaron a escaparse de mi boca sin que yo pudiera controlar mucho el volumen de los mismos.
Por un lado las palabras del otro me hacían sentir como un niño regañado y además me daban muchas ganas de replicar, de defenderme, de hacer mil y un berrinches por aquella actitud y aquellas palabras tan amenazantes que no parecían tener una pisca de humanidad. Todo con ese hombre eran pequeñas burlas o tonos altivos y demás, el no poder defenderme me hacía sentir un poco frustrado pero por otro lado estaba aquello que yo ya no podía evitar y eso era lo que mi cuerpo ahora pedía. Dada la situación la excitación era algo que estaba en su nivel más alto, para empezar estábamos en una biblioteca, el contrario era bastante apuesto y además de aquello ya estábamos bastante entrados en el acto sexual como para pensar en cualquier otra cosa que pudiera arruinar el mismo. De manera repentina, un gemido de frustración abandono mis labios cuando me vi obligado a levantarme y por ende a dejar que el miembro del pelinegro saliera de interior.
Ya que el agarre de las manos ajenas en mi cadera, me exigía ponerme de pie, trate de hacer aquello de la mejor manera ya que sentía mis piernas temblar después de aquel placer que se me habia proporcionado. Finalmente aquello de estar de pie no Duro mucho pues en unos instantes me veía nuevamente sentado sobre las piernas del mayor, solo que de espaldas a el y con su miembro atrapado entre su pubis y mis glúteos. Empecé a morder mis labios ansiosamente, no iba a dejar que las palabras del otro entorpecieran aquel momento, después de todo yo no me la estaba pasando tan mal, de hecho todo hubiese estado bien de no ser por lo engreído que el pelinegro era. En breve mi mano fue llevada a entre nuestros cuerpos, donde de algún modo, guiado por la mano ajena termine por sostener el miembro ajeno con mi mano.
Si habia algo que no comprendía era si aquello era el castigo, no tenía exactamente claro cuál era ese castigo del que hablaba y sus acciones me confundían aun más, mis pensamientos, ideas, todo aquello se concentro en una sola y única cosa, aquella parte del cuerpo ajeno que sostenía con mi mano cuya punta se presionaba contra mi entrada. Solo tenía que moverme un poco para obtener lo deseado, no necesitaba responder al otro con palabras, podría pensar lo que quisiera pero yo… yo de hecho ya no podía, ya no quería pensar, quería actuar. Ignorando esa vergüenza que sentía al ver mi cara excitada en el reflejo de los cristales del estante frente a nosotros, empuje mi trasero hacia abajo mientras que soltaba el miembro ajeno para que pudiera entrar de lleno en mi interior, no estuve contento hasta que sentí la piel de la pelvis ajena contra la de mis glúteos y permanecí unos instantes así, si moverme si quiera un poco, tan solo acostumbrándome de nuevo a aquella intromisión.
No tuve que decir palabra alguna y ni siquiera espere la reacción del contrario simplemente, con la rapidez que pude lleve mis manos a meterlas entre las piernas del pelinegro, para recargar ambas en la orilla del asiento de la silla mientras que procuraba abrir mis piernas considerablemente. Recargue las puntas de mis pies en el suelo y de un momento a otro empecé a mover mis caderas de arriba abajo permitiendo que el miembro ajeno empezara a entrar y salir de mi cuerpo a un ritmo algo rápido. Lentamente mi mente se iba olvidando de que habia pasado con aquella persona, incluso podía olvidar lo engreído que era ya que, no era nada comparado con el placer que sentía ahora. Sabía que no debía gemir demasiado fuerte y por ello mordisqueaba mis labios continuamente para bajar un poco el volumen de los mismos.
Ahora mantenía de nueva cuenta mis ojos cerrados, simplemente disfrutando del movimiento de aquella parte del cuerpo ajeno en mi interior, sentía el contraer de las paredes de mi entrada sin embargo aquello no evitaba que me moviera con cierta fuerza y rapidez buscando esos exquisitos roces entre la glande ajena y mi próstata. En cierto momento, buscando que ambos sintiéramos fugazmente ese placer tan fantástico, levante mis caderas hasta solo tener la punta del miembro ajeno en mi entrada y empecé a mover las mismas de manera provocativamente circular para luego tras unos breves instantes así, dejarme caer de golpe sobre el miembro ajeno, levantando mis pies del suelo para así no tener ningún apoyo que evitara que el peso de mi cuerpo recayera por completo en aquella unión entre ambos cuerpos. Estuve a punto de gritar por aquella acción mía pero preferí morder mi labio con fuerza hasta hacerle sangrar aunque de momento ese pequeño dolor no representaba nada comparado con lo placentero que habia sido aquella tremenda entrada del miembro ajeno en mi interior. Pero aquello no habia sido todo, mantenía mis piernas en el aire y mis manos tenuemente recargadas en el asiento de la silla y usando ese agarre para beneficio de ambos, empecé a mover mis caderas de un lado a otro sin fijarme si era de atrás hacia adelante o de un lado a otro simplemente, buscando que en mi interior la glande ajena encontrara aquel delicioso punto que nos provocaría una ola de placenteras sensaciones. Y entonces entre el remover de mi trasero sobre las piernas ajenas, finalmente la glande del pelinegro tocaba ese punto que me hacía sentir que moriría del solo placer y no bastándome con un simple rose seguí empujando mis caderas en aquella dirección que hacía que el miembro ajeno se restregara con fuerza contra mi próstata. Entonces decidí mandar al infierno toda cordura que me quedaba y solté un audible gemido, si claro, temeroso de que alguien nos viera así pero por otro lado sin darle importancia, lo único realmente importante era que al empujar mi espalda contra el pecho ajeno, yo pudiera sentir esos acelerados latidos en la piel de mi espalda. Que yo supiera que no era el único que lo estaba gozando.
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Re: A second escape (priv)

Mensaje por Ryo el Miér Mar 13, 2013 3:25 am

Mis dedos se apretaron a su cadera y aunque la sostenían firmemente no le dejé de dar la libertad para que empezara a moverse sobre mi entrepierna; sentía sobre mi vientre bajo aquellos espasmos ante aquel subir y bajar de su cuerpo sobre el mío y aunque estaba algo inconforme por no haber obtenido una respuesta de sus labios, poco a poco comenzaba a bastarme con la de su cuerpo. Mis propias caderas se bombeaban hacia su entrada y me deleitaba con como esta me apretaba con cierta fuerza entre cada ir y venir de aquel vaivén creado más que nada de parte del cuerpo ajeno.

Lentamente mis dedos bajaron hacia los muslos del rubio, repartiéndole apretones por todos estos hasta abarcarle las rodillas en donde dejé apoyadas mis manos por un instante mientras me apalancaba hacia su tersa espalda en donde hundí mis labios en redundantes besos que dejaba caer aleatoriamente por toda esta, dejando que paulatinamente estos fueran cambiados por ligeras lengüetadas y alguna que otra mordida que dejaba una sutil huella carmín sobre lo albino de la piel ajena. Mi nariz y labios se abrieron paso entre sus dorados cabellos y logré hundirles hasta rosar su nuca en donde al igual que su espalda atendí de la misma manera entre tanto dejaba que él se moviera a gusto sobre mí, obteniendo a cambio una estocada profunda y repentina que me hizo golpetear esa zona más que sensible dentro del menor. Mi espalda se arqueó con algo de violencia y procure no alejar mi rostro de aquel sitio entre sus cabellos en donde solté un ronco gemido acompañado posteriormente de una breve mordida.

Buen chico…—Musité relamiéndome los labios y en mitad de mi espalda comencé a resentir aquella oleada de escalofríos que me hacía tensar las piernas por las cuales corría un sinfín de hormigueos que me llevaban a crispar los dedos de los pies.
Mis manos comenzaron a surcar más de aquella piel ajena y empezaron por subir de sus muslos a los costados de su torso por donde ondulantes, se daban a la tarea de clavarle apenas un poco las uñas formando entonces un pequeño camino de hilos rojos que ascendían por su torso y se perdían al ensortijarle las manos hasta que las palmas abiertas de estas se posaran a mitad de su torso, justo entre su vientre y su pecho. Jadeé sobre su nuca y de esta deslicé los labios hacia su hombro derecho en donde nuevamente comencé a repartir sutil besos que iba a cambiando por mordidas agresivas que más que una huella rojiza dejaban un tatuaje temporal de mis dientes sobre el terso de su piel. En aquel lugar, sin descuidar ninguna de mis acciones, alcé la vista encontrándome con el perverso reflejo de ambos en aquel cristal.

Complacido, observé aquel rostro infantil turbado con un gesto de profundo placer que logró que en mi rostro apareciera uno de satisfacción que se iba acrecentando entre cada embestida que el mismo rubio se encargaba de dar encima de mí. Sin perder de vista aquel reflejo empecé por observar como mis manos comenzaban a mover lentamente por aquel expuesto torso del más bajo; a palmas abiertas bajaron por el vientre hasta rosar la pelvis, el pubis y enseguida la base de su erguido miembro y al llegar a aquel punto regresaron con calma para esta vez subir hacia su pecho enfocándose en encontrar aquellos rosados nódulos donde las yemas de mis dedos se dieron la labor de empezar a presionarles contra su pecho en un intento nulo e imposible de hundirles, teniendo como única consecuencia que estos saltaran más que duros dándome así la oportunidad de tomarlos con las yemas del índice y el pulgar para comenzar a pellizcarles con moderada fuerza.
Poco a poco empecé a estirar aquellos botones de carne, les jalaba tanto como podía y les soltaba repentinamente para luego repetir esta misma acción en cada uno de ellos mientras le acrecentaba a mis manos la necesidad de volver a aquel cálido lugar entre las piernas del rubio. En mis labios se formó una perversa sonrisa y mi lengua recorrió esta un par de veces antes de que mi rostro se agachara de nuevo un poco para entregar aquellos reiterados besos sobre el hombro del contrario al igual que una que otra mordida esta vez un poco más suaves. Dejé que una de mis manos siguiera concentrándose en atender aquella sensible zona del pecho ajeno y la otra dio inicio a un camino descendente hacia el vientre bajo en donde mis dedos culebreaban dando apenas ligeros roces de las puntas de estos contra el inicio de la hombría ajena.

Solté sobre la piel de su hombro un silbante gemido y enseguida de ello no di más preámbulos para que mis dedos se frotaran contra la base de aquel órgano que al palparlo me hizo saber lo por demás excitado que se encontraba el rubio; aquel palpitaba y daba pequeños respingos entre el agitar inevitable que se le manifestaba entre aquel rítmico vaivén. Empujé mis caderas con fuerza obligándole a empujarse hacia arriba y en aquel momento mis dedos envolvieron la base del miembro ajeno otorgándole al mismo tiempo un severo apretón. Las paredes de aquel cálido interior me apretaron con fuerza y aquello me obligó a arquearme al mismo tiempo que empezaba a masturbar frenéticamente aquel órgano ajeno.

Llevé aquel vaivén a un nivel más y di inicio a que mi bombeo fuera más insistente y brusco haciéndole levantar con más ganas las caderas para que el caer de su cuerpo fuera más intenso obligando entonces a que mi cabeza se echara hacia atrás y que de mis labios salieran repetidos gemidos que uno tras otro se hacían más gruesos y sonoros. Podía sentir mi propia hombría temblar en su interior siendo envuelta herméticamente por aquella estrecha entrada que se abría para mi entre cada estocada que daba ofreciéndome entonces que la punta de mi miembro fuera a atinar aquella zona sensible interna y que diera pie a que mis gemidos fueran aún más constantes llevándome incluso a jadear y a amortiguar un pequeño bramido en mi garganta.

Mi mano sobre el miembro ajeno se concentró en la húmeda punta de este y dejé que mis dedos se impregnaran de aquel vestigio de humedad el cual arrastré por toda la longitud lubrificándolo con su propio líquido; al llegar a la base entregué un par de apretones más y en aquel momento retiré mi mano para llevarla junto con la otra de nuevo a las caderas del rubio por las cuales le tomé con fuerza para elevarle y hacerle liberar mi hombría dejando que con ello un gemido inconforme se me escapara de los labios. Le coloqué delante de mí y entonces por medio de aquel agarre le di la vuelta permitiéndome verle el rostro; mis manos se hicieron luego de las suyas y le jalé hacia mi haciéndole inclinarse para que mis labios fueran capaces de tomarle un atrevido beso de los suyos los cuales me di mi tiempo para degustar al mismo tiempo que me dedicaba a dejarle mordidas en ellos y a succionar aquella pequeña herida que saboree a oxido y succione antes de alejarme de sus labios.

Termina…—Ordené y jalé de sus manos obligándole a agacharse entre mis piernas las cuales abrí para darle espacio mientras que mis manos manipulaban las suyas para recorrer con ellas mis muslos, parte de mi cadera y enseguida las llevaba a descender hasta dejarlas sobre mis rodillas donde anidaba un momento antes de volver a iniciar con el mismo recorrido en lo que esperaba con los labios entre abiertos y mi lengua dándoles fugaces recorridos que acatara mi orden.

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Una olvidada desgastada melodía, el sonido de la locura...Vamos a soñar en la desesperación...
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Re: A second escape (priv)

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